top of page
Buscar

La IA me da esperanza en el futuro del mundo

  • Foto del escritor: Carlos G. Lázaro
    Carlos G. Lázaro
  • 20 abr
  • 3 min de lectura

Esto lo escribo a día 20 de abril de 2026 (no del 90, no. Lo siento). Aún es una tecnología en pañales, así habrá que ver cómo envejece este texto.


Cuando empezó a popularizarse esta tecnología pasé por varias fases, desde la curiosidad (que nunca se ha ido) hasta el desprecio y el rechazo, pasando por la decepción. Parecía algo inteligente pero resultó ser más un elemento de generación de contenido aleatorio con cierta capacidad de aprendizaje, que no de entendimiento. Discutible si es inteligencia, pero no encaja en mi concepto al menos.


Y de ahí, la revolución. Internet se llenó de IA en tiempo récord. El sector artístico pareció oponerse a ella por lo general, pero no todo el mundo la miró con ese recelo. La gente disfrutaba de poder por fin darle forma a sus ideas y de no tener que hacer algunas tareas que detestaban. No les puedo juzgar por ello, aunque me alegro de haberme podido permitir el lujo de no necesitar usarla hasta ahora.


Me sigue partiendo el corazón ver cuantísima gente la consume y es consumida por ella. 

Por un lado, que haga las tareas que no quieres por ti me parece comprensible, aunque tener tantas tareas que detestas como para no querer hacerlas por el placer de hacerlas o por el sentimiento de realización al terminar una tarea me parece un error. Demasiado común en la sociedad que vivimos, pero un error de base al fin y al cabo.

Por el otro lado, el “arte” que crea es aún pobre y claramente sin alma. Estol no tiene pinta de poder mejorar mucho dada la naturaleza de la herramienta, así que me da tristeza que tanta gente se conforme con tan poco y que consuman un contenido tan genérico y desprovisto de intención.


Aún así, tengo esperanza. Puedo estar increíblemente sesgado, pero siento que hay cada vez más gente que ha entendido el porqué del arte gracias a la IA. Siento que, cada vez más, hay personas apreciando una música en directo con “errores”, una pintura casera, un baile torpe, un intento de expresar un sentimiento mediante las palabras, una necesidad de creación artística, una necesidad de creación humana. Porque, gracias a la IA, cada vez veo más seres sensibles creando porque crear es una necesidad común, no porque el resultado busque o deba ser rentable.


El arte está volviendo a ser lo que, al menos yo, aprecio en ella. Pasó de ser una producción para el consumo a una manifestación humana que, en función de la maestría técnica, de la pureza del mensaje u otras razones que no sé nombrar, conecta con más o menos gente y puede llegar a competir con lo creado para ser rentable, pero no es el objetivo. No se crea para vivir de ello, se crea por necesidad y se sueña con que conecte con tanta gente que esa gente quiera destinar recursos a que esas manifestaciones artísticas sigan ocurriendo.


La IA produjo tanto y de forma tan masiva que desterró la necesidad de crear al por mayor y dejó el mundo de la creación a las personas que lo necesitan, que aunque pudieran no pintar nunca más, seguirían buscando tiempo para hacer nuevos bocetos, para encontrar nuevos colores y nuevas formas de plasmar esas ideas. La IA no nos dejó más remedio que escribir música sobre lo que sentimos, porque las canciones genéricas ya estaban hechas. La IA nos obligó a encontrar nuestra forma de expresarnos y nuestras propias palabras, porque un prompt no expresa un “te quiero” como lo siente un corazón, aunque las letras coincidan y sigan el mismo orden. A veces las cosas tienen que estar escritas a mano.


Tal vez la solución era entender que ese palo, efectivamente, parecía una espada. Tal vez no quedase más remedio que empuñarla durante un rato y sentir cómo se desequilibra al blandirse, cómo se cansan los brazos tras un mandoble, cómo esa persona que no hace tanto era niña se torna en espadachín de leyenda, aunque tanto el arma como la habilidad con ella nunca fueran reales. Tal vez sentirse humano era lo que estábamos olvidando.


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Parábola del Cabrero

Estábamos de ruta mi cuñado y yo por la sierra de Almería. Del mar a la montaña y vuelta, como suele ser costumbre por allí con la bici....

 
 
 

1 comentario


manugonmaroto
20 abr

Interesante tu punto de vista. La IA no debe sustituir al humano, pero si facilitarle la vida. Y desde luego lo hace bastante bien.

Me gusta
  • Instagram
  • Youtube

© 2026 by Carlos G. Lázaro

bottom of page